lunes, 9 de julio de 2012

CIENCIA SIN FICCIÓN / ¿Conoce usted la historia tsunamigénica de Venezuela?

        Tsunamis en el Caribe: significación para Venezuela  / (parte 3)



No es frecuente encontrar estructuras sedimentarias, sin embargo, se han encontrado estructuras de corriente bidireccional y ondulitas asimétricas apuntando la dirección hacia el mar. El contenido faunal es variado, se compone de  mezclas de fósiles marinos planctónicos y bentónicos de distintos ambientes, fracturados, y fósiles de agua dulce y salobre de estratos continentales y transicionales bien preservados. Los estudios granulométricos señalan el carácter multimodal de los depósitos con mejor escogimiento hacia arriba. Es frecuente encontrar en la costa de muchos lugares, a varios metros por encima del nivel actual de las olas y de las mareas, la presencia de peñas, peñones y megaclastos aislados de varios metros cúbicos y toneladas de peso que se han interpretado como arrastrados y depositados por tsunamis (MORTON et al. 2006; USGS 2001; JAFFE & GELFENBAUM 2003; DE MARTINI 2003; SCHEFFERS 2002; SCHEFFERS & KELLETAT 2004; DAWSON & STEWART 2007; MORTON, GELFENBAUM & JAFFE 2007; SRINIVASALU et al. 2009).

EVIDENCIAS DE TSUNAMIS EN EL CARIBE
Históricamente, desde el descubrimiento en 1498 y hasta el año 2000, en la región se han reportado algo más de 90 tsunamis, 27 de los cuales son considerados verdaderos y 9 como posibles (LANDER, WHITESIDE & LOCKRIDGE 2002).
El primer evento tsunamigénico de que se tiene noticia, fue el terremoto ocurrido el 1 de Septiembre de 1530. Dicho sismo, que probablemente tuvo su origen en la falla de El Pilar, originó grandes olas que afectaron las costas de Venezuela, especialmente Cumaná, Paria y la isla de Cubagua; a partir de entonces, se han reportado tsunamis de origen tectónico en las Islas Vírgenes, Rep. Dominicana, Puerto Rico, Antígua, Guadalupe, Barbados, Martinica, Dominica, Trinidad-Tobago, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. 
Mención particular merece el tsunami que produjo el terremoto de Lisboa, ocurrido el 1 de Noviembre de 1755 cuyas olas llegaron a la región del Caribe aproximadamente 9,3 horas más tarde, con alturas entre 0,8 y 1,5 metros en Barbados, Antígua, Dominica y Martinica; y de 7 a 4,5 metros en St. Martin y Saba respectivamente. 
Tsunamis de origen volcánico se han producido en Antígua, Martinica, Montserrat, Granada y San Vicente. Durante los últimos 400 años, la cadena de islas de las Antillas Menores ha sido afectada por 24 eventos tsunamigénicos, la mayor parte de ellos con efectos locales. El principal origen de los tsunamis en el Caribe es el tectónico, seguido en número por los de tipo volcánico a menudo acompañados por grandes deslizamientos de masas de tierra hacia el mar provenientes del flanco de los volcanes y por finalmente, los tele-tsunamis (MORTON et al. 2006; LANDER, WHITESIDE & LOCKRIDGE 2002; ZAHIBO & PELINOVSKY 2001; SCHUBERT 1994).
En el Caribe, a pesar de las referencias históricas, son escasas las identificaciones de sedimentos depositados por tsunamis. MOYA & MERCADO (2006), citados en MORTON et al. (2006) describieron, en diversas localidades al noroeste de Puerto Rico, láminas de arenas finas, a veces con restos de corales, fragmentos de conchas y concentración de minerales pesados en la base que, por el contraste con los sedimentos infra y suprayacentes, muy probablemente fueron depositadas por paleo-tsunamis.
La presencia de megaclastos en las costas de las Islas Caimán, Puerto Rico, Bahamas, Aruba, Curazao, Bonaire, Barbados, Guadalupe, San Martin, Anguila y Jamaica ha sido citada como ejemplo característico de tsunamis  (SCHEFFERS 2002; SCHEFFERS A, SCHEFFERS S. & KELLETAT 2005). Los depósitos de Curazao, Aruba y Bonaire, compuestos por clastos del tamaño de gravas, peñones y bloques de 100 metros cúbicos de calizas y corales, localizados a una altura entre 1 y 12 metros por encima del nivel del mar, fueron posteriormente examinados por MORTON et al. (2008) quien concluye que no existen evidencias sólidas sobre el mecanismo responsable del transporte y acumulación de estos sedimentos. Igual conclusión se alcanzó en sedimentos polimodales compuestos por mezclas de arenas, gravas y peñones, situados a nivel de las olas en las costas de Puerto Rico, Bonaire y Guadalupe, previamente atribuidos a la acción de tsunamis, que por su morfología y características sedimentológicas son más bien resultado de una larga y repetida acción de olas de tormentas (MORTON et al. 2006, 2008).
Pese a las referencias históricas, es poco lo que se conoce sobre sedimentos de tsunamis en la costa norte de nuestro país. SCHUBERT (1994) atribuyó este origen a una acumulación de grava coralina sobre una terraza erosional de 10 a 20 metros de altura al oeste de Puerto Colombia, cerca de Choroní en el estado Aragua, sugiriendo que el mismo fue depositado por un tsunami de extensión local producto de un deslizamiento submarino originado por un sismo.
LEAL et al., (2011) identificaron, mediante núcleos no perturbados extraídos en la periferia del complejo lagunar Los Patos en Cumaná, depósitos de arenas limpias de base erosiva que, por cuyas características geoquímicas, sedimentológicas y paleontológicas, interpretaron como productos de tsunamis prehistóricos posiblemente provocados por sismos en el sistema de fallas El Pilar.
THEILEN-WILLIGE (2006) elaboró, usando imágenes de LANDSAT derivadas de la Shuttle Radar Topographic Mission (SRTM, 2000), mapas morfométricos integrados con información geomorfológica, geológica, topográfica y sísmica, para determinar que las zonas más susceptibles a inundación por tsunamis son el Delta del Orinoco, la región Golfo de Araya-Bahía de Pozuelos-Barlovento, el Golfo Triste (Morón-Tucacas), la zona del Istmo de Los Médanos-Golfete de Coro y la Guajira Venezolana. En algunas partes, se identifican rasgos geomorfológicos paralelos entre sí, casi perpendiculares a la costa que el autor interpretó como trazas de erosión causadas por tsunamis. Sin embargo, en ninguna de esas localidades, se hace mención de acumulaciones de sedimentos depositados por tsunamis (Fig. 5).

(Continuará...)

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